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¡Salud y República!

sábado 20 de septiembre de 2008

BIOGRAFIA MANUEL AZAÑA

D.Manuel Azaña Díaz nació en Alcalá de Henares en 1880. Estudió en el Colegio Complutense en el Instituto Cisneros y en los Agustinos de el Escorial. Licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza en 1897, se doctoró en 1900. En 1909 ingresó como funcionario en la Dirección General de los Registros y del Notariado. En 1911 viaja a París. Colabora en los diarios El Imparcial y El Sol. Dirigió las revistas La Pluma y España entre 1920 y 1924. Fue secretario del Ateneo de Madrid (1913-1920) y Presidente en 1930. En 1926 fundó Acción Republicana,perseguido por la Dictadura de Primo de Rivera.
Formó parte del Comité Revolucionario (1930), que contribuyó a la instauración de la República, en cuyo gobierno provisional ocupó la cartera de Guerra primero y la Presidencia después. Las elecciones a Cortes Constituyentes en Junio de 1931, le confirmaron como Jefe del Ejecutivo, puesto del que dimitirá en Septiembre de 1933.



En Abril de 1934, ya en la oposición, consiguió la unidad republicana con los partidos de Marcelino Domingo y Santiago Casares Quiroga, dando lugar a Izquierda Republicana, organización política de la que fue elegido Presidente. En Octubre del mismo año fue detenido bajo la falsa acusación de estar implicado en los sucesos revolucionarios de Asturias y Cataluña. Permaneció encarcelado a bordo del destructor Sánchez Barcáiztegui, anclado en el puerto de Barcelona. Tras su liberación en Enero de 1935 inició una campaña política que dio lugar a la creación del Frente Popular, coalición que obtuvo la victoria en las elecciones de Febrero de 1936. En Mayo de aquel año fue elegido Presidente de la República, cargo que ocupó durante la guerra civil que sufrió España durante los años 1936-1939. Falleció en Montauban en Francia, tras una larga enfermedad, el 3 de Noviembre de 1940, tras haberse exiliado durante las postrimerías de la guerra. Fue enterrado dos días después y a pesar de sus deseos, la bandera tricolor republicana no cubrió su féretro, puesto que no fue autorizada y hubo de sustituirse por la bandera mexicana.
Relevante escritor y periodista, fue premio nacional de literatura en 1926, por su obra Vida de Juan Valera. Autor de novelas como El jardín de los frailes y Fresdeval, también realizó incursiones en el teatro con obras como La Corona. Asimismo fue un relevante traductor y ensayista. Su obra La velada en Benicarló, compuesta por una serie de diálogos sobre la guerra de España, y que puede considerarse como la más importante reflexión acerca de la década de los años treinta en nuestro país. De igual modo dejó escritas unas Memorias que constituyen el más apasionante documento sobre la IIª República Española. La otra gran faceta de su personalidad pertenece a su actividad como orador. Sus discursos eran considerados como acontecimientos nacionales, como en el caso del famoso discurso en campo de Comillas en Madrid, el 20 de octubre de 1935.

BIOGRAFIA CARLOS ESPLÁ


Carlos Esplá Rizo nació en Alicante el 23 de junio de 1895 en el seno de una familia republicana de clase media. Educado en un ambiente liberal y culto, pronto dos de los más destacados republicanos alicantinos -el Dr. Rico y el poeta Sellés- le tomarian como discípulo predilecto, inculcándole su sentido ético de la vida y el amor por las ideas de progreso y solidaridad. Desde 1912 participó en la reorganización del Partido Republicano alicantino, fundando un año después en compañía de un grupo de amigos el periódico El Luchador, en adelante órgano de expresión de los republicanos de izquierda de la ciudad. Sus furibundos artículos antimonárquicos le costarían en 1916 el destierro a Valencia, ciudad en la que comenzó a destacar como periodista y como activista político. En la capital del Turia conoció e intimó con Felix de Azzati, Marcelino Domingo, Roberto Castrovido, Vicente Marco Miranda, los hermanos Estellés, los hermanos Just, Eugenio Noel y Vicente Blasco Ibañez, logrando alcanzar un nombre sobresaliente entre los periodistas republicanos valencianos.

Sin embargo, es a partir de 1923, una vez instalado en París, cuando su nombre alcanza auténtica resonancia. Blasco Ibañez y M. de Unamuno confían en él más que en ninguna otra persona, logrando que ambos coordinen sus acciones contra la monarquía a pesar de sus tremendas diferencias personales.

En compañía de E. Ortega y Gasset y de Juan Durá funda España con Honra, periódico en el que escribirían la mayoría de los exiliados españoles en París; colabora con Blasco Ibañez en sus manifiestos contra Alfonso XIII; organiza protestas contra el rey y contra Primo de Rivera; introduce propaganda antimonárquica en España; escribe en los principales periódicos nacionales: El Liberal, La Voz, El Heraldo, El Sol, La Vanguardia, La Publicidad o Las Provincias; encabeza junto a J. Sánchez Guerra el movimiento revolucionario de enero de 1929 en Valencia, primer golpe serio contra la dictadura de Primo de Rivera, acuciada ya por las revueltas estudiantiles, erigiéndose en el más activo organizador de la oposición a la monarquía en tierras de Lutecia, como confesarían en 1930, con motivo del homenaje que le rindieron los desterrados de la dictadura, Indalecio Prieto y Marcelino Domingo.

Al instaurarse la República, Esplá la proclama en Alicante haciéndose cargo del Gobierno Civil de la provincia, puesto que volvería a desempeñar en Barcelona durante el verano de 1931, cuando la ciudad vivía todavía inmersa en un ambiente revolucionario y autonomista. Desde la máxima representación del Estado en Cataluña, Esplá, muy bien relacionado con los dirigentes nacionalistas, contribuyó a la pronta elaboración del Estatuto de Nuria y a la resolución de múltiples conflictos obreros, intentando encauzar dentro del nuevo régimen al sindicalismo anarquista. A ambas custiones seguiría estrechamente ligado durante todo el bienio republicano, al ser nombrado por Azaña Subsecretario de Gobernación y Presidente de la Comisión de Transferencias del Estatuto de Cataluña. En 1935 fundó junto a Luis Bello el periódico Política, que pretendió ser órgano de expresión independiente de la izquierda republicana. Íntimo colaborador de Azaña, en mayo de 1935 ocupó la Subsecretaría de la Presidencia, desde la que contempló la sublevación militar de 1936.

Durante la Guerra Civil acometió arriesgadas operaciones secretas en la Alemania nazi, encargándose también junto a Martínez Barrio de organizar el poder republicano en la región militar de Valencia. Desde noviembre de 1936 a mayo de 1937, ocupó la cartera de Propaganda, siendo el máximo responsable de la difusión de la cultura y la causa republicana en España y en todo el mundo. Estre sus logros más indiscutidos está la revista Hora de España. Posteriormente, desde mayo de 1937 hasta abril de 1938 ocupó la Subsecretaría de Estado, acompañando en numerosas ocasiones a Negrín en la Sociedad de Naciones. Durante este último período de la guerra, Esplá fue uno de los pocos puentes abiertos entre el Presidente del Gobierno y de la República, a quien mantenía informado de cuantos hechos conocía.

Al acabar la guerra, marchó a París, retornando a su actividad periodística como corresponsal de Noticias Gráficas de Buenos Aires, participando también en las tareas de auxilio a los refugiados. Poco antes de la ocupación alemana, Esplá marchó a Buenos Aires, de donde volvió a México al ser reclamada su presencia por José Giral e Indalecio Prieto para ayudarles a administrar los fondos de la JARE, organismo que pasaba por una profunda crisis de credibilidad merced a las campañas de desprestigio auspiciadas por un sector del exilio y de la prensa mexicana. Miembro de Acción Republicana Española (ARE) y de la Junta Española de Liberación (JEL), encabezó junto a Indalecio Prieto una corriente opuesta a cualquier formalismo institucional de los exiliados, negándose a participar en decisiones que supusiesen la transformación de las estructuras políticas creadas en España. Es esta línea creyó inadecuada la restauración de los órganos constitucionales en el exilio, confiando el retorno de la democracia a España a una acción interna y al apoyo de la comunidad internacional, defendiendo la política plebiscitaria iniciada por Prieto.

Durante los años cincuenta y sesenta alternó sus trabajos como traductor en la Naciones Unidas con el activismo político manteniendo contactos con antifranquistas del interior como Francisco Bustelo o Enrique Tierno. Murió siendo el último presidente de Izquierda Republicana en el exilio, en México en 1971.